Directora: Cristina Hernández

La colección de Poesía de Benilde tiene como claro propósito dar voz y luz a las mujeres que escriben poesía. Se ha llegado a afirmar que las escritoras de poesía, las poetas, han sufrido siempre cierto síndrome de Casandra. Bien porque su verso no fuese creíble, bien porque su saber despertase las sospechas. Tal vez todas las poetas de todos los tiempos, hasta hoy, comparten esa lejana línea genealógica con Casandra y tantas otras creadoras y dadoras de conocimiento y belleza. No solo por haber sido silenciadas su voz y su palabra, sino porque también han tenido que enfrentarse a la obliteración, el olvido, la omisión, la indiferencia o, directamente, la prohibición condenatoria. Puede que las mujeres, como Penélope, hayan tejido sus palabras silenciosamente, en soledad y a escondidas. Pero quedan sus tapices.

Pero la poesía ha sido y es femenina o, si se prefiere, de las mujeres, desde sus mismos orígenes, y además es sagrada y es conocimiento. Porque los primeros versos de los que se tiene registro histórico – aunque la historia, en general, y la historia de la literatura, en particular, parecen ignorarlo – pertenecen al Himno o Exaltación de Inanna, escrito a finales del siglo XXIV a.C. por Enheduanna de Akkad, hija del rey Sargón, princesa y suma sacerdotisa de la ciudad de Ur. La primera escritora, poeta, de la humanidad, una mujer con poder civil, con poder mágico y con poder de género. Esta primera poeta escribió su bello canto para otra figura femenina, la diosa Inanna, también conocida en otras civilizaciones como Ishtar, Aserá y Astarté, Afrodita y Venus. Y lo compuso después de ser expulsada del templo por el gobernador, como lo fue Eva del paraíso, por desear el saber, el conocimiento. Quizá Enheduanna inició una extensa estirpe sembrada en un labrantío silencioso.

Una corriente femenina cultivada cuyos frutos lograron asomarse en algunos poemas griegos arcaicos, en textos de gnósticos herejes, en las jarchas arábigo-andaluzas, en las albas provenzales, en las sabias místicas europeas. Una poética sagrada y femenina que entronca con Sophía, la diosa de la sabiduría. Una poética que se manifiesta en la mística, en el arte, en lo poético. Sophía es la regente del conocimiento intuitivo y espiritual, opuesto al logos, masculino y racional. Sophía es el símbolo del conocimiento noético, el que se vuelca sobre los pre-sentimientos, el conocimiento que se esconde en lo profundo. Ella es como los versos ocultos que, como sembrada semilla, habitan en las poetas de todas las lenguas y todas las regiones. La diosa parece ausente, parece callada, cuando en verdad solo está aguardando, esperando a ser recogida, recibida, reconocida, para darle un espacio y un tiempo en que brote su voz, en que se difunda su palabra, en que se hagan visibles los versos y se instaure la sabiduría de estas mujeres que escriben y cantan poesía.

De ahí la doble función con la que se compromete la colección de Poesía de Benilde: por un lado, promover, difundir, dar a conocer la poesía escrita por mujeres contemporáneas, creadoras, innovadoras o transgresoras a través de la nueva palabra poética; por otro, recuperar, restablecer, contextualizar y analizar, mediante introducciones críticas, notas y traducciones, los hilos temáticos y las preocupaciones ideológico-sociales que son comunes a diversas autoras en distintos momentos históricos. Presente y pasado, creación e investigación, son las coordenadas sobre las que Benilde Poesía se vuelca, con el fin de poner manifiesto el complejo tejido de concordancias y divergencias partiendo de esa primera hebra poética, originada en y por el género femenino.

 

The collection of Poetry of Benilde has as a clear purpose to give voice and light to women who write poetry. It has been said that women writers of poetry, have always suffered a certain Kassandra syndrome. On one side because her verses were not credible, either because her knowledge aroused suspicions. Perhaps all the women poets of all times, until today, share that distant genealogical line with Cassandra, and many other women creators and givers of knowledge and beauty. Not only, because their voice and their words were silenced, but also because they have had to face obliteration, oblivion, omission, indifference or, directly, condemnatory prohibition. Women, like Penelope, may have woven their words silently, alone and in secret. But his tapestries remain.

But poetry has been and is feminine or, if you prefer, of women from their very origins, and it is also sacred and is knowledge. For the first verses of which we have a historical record – although history, in general, and the history of literature, in particular, seem to ignore it – belong to the Inner Hymn or Exaltation, written at the end of the XXIV century BC. by Enheduanna of Akkad, daughter of King Sargon, princess and high priestess of the city of Ur. Enheduanna was the first writer, poet, of humanity, a woman with civil power, with magical power and with gender power. This first poet wrote her beautiful song for another female figure, the goddess Inanna, also known in other civilizations as Ishtar, Asherah and Astarte, Aphrodite and Venus. And she composed it after being expelled from the temple by the governor, as Eve of paradise was, for wanting knowledge. Perhaps Enheduanna began an extensive lineage planted in a silent farm.

A cultivated feminine current whose fruits managed to appear in some archaic Greek poems, in the texts of heretical gnostics, in the Arab-Andalusian jarchas, in the Provencal albas, in the European mystical wises. A sacred and feminine poetic that connects with Sophia, the goddess of wisdom. A poetic that manifests itself in mysticism, art, poetry. Sophia is the regent of intuitive and spiritual knowledge, opposed to masculine and rational logos, Sophia is the symbol of noetic knowledge, the one that turns on the pre-feelings, the knowledge that is hidden in the deep. She is like the hidden verses that, as sown seed, inhabit the poets of all languages and all regions. The goddess seems absent, she seems quiet, when in truth she is only waiting, waiting to be collected, received, recognized, to be given give her a space and a time when her voice will emerge, her word spread, her verses made visible and instill the wisdom of these women who write and sing poetry.

Hence the dual function with which the Benilde Poetry collection is committed: on the one hand, to promote, to spread, to make known the poetry written by contemporary women, creative, innovative or transgressive through the new poetic word; On the other, to recover, re-establish, contextualize and analyze, through critical introductions, notes and translations, the thematic threads and ideological-social concerns that are common to various authors at different historical moments. Present and past, creation and research, are the coordinates on which Benilde Poetry is turned over, in order to make manifest the complex fabric of concordances and divergences starting from that first poetic strand, originated in and by the feminine gender.

 

Comité Científico Internacional: María Rosal Nadales, (Universidad de Córdoba, España); Fátima Ballesteros Sastre (poeta, Sevilla); Olga Torres, (Universidad de Sevilla); Cristina Carmona Egler (poeta, Sevilla); José Antonio García Barriga, (poeta, Huelva); Carmelo Vera Saura, (Universidad de Sevilla); María Jesús Soler Arteaga (Universidad de Sevilla), Ivonne Sánchez Barea, (poeta, Granada); Filippo Di Bennardo, (poeta, Italia); Vittorio Zanetto, (poeta, Italia).